Sexo, Sismología y Lapidación

[S.E.P.A./Diario El Peso] En un período signado por múltiples catástrofes [terremotos de Haití, de Chile, de China y diversas erupciones volcánicas que culminan actualmente con la del volcán islandés Eyjafjallajokull que paralizó casi totalmente la navegación aérea en Europa], un líder religioso iraní, el Ayatola Kazem Sadighi aportó en su prédica del viernes 16 de abril 2010 una nota que podría ser humorística de no ser que el trasfondo teocrático-radical de las autoridades iraníes actuales desmiente tal hermenéutica.
En efecto, en el marco de que lo que podría ser una novedosa teoría sismocrática, el predicador sostuvo que las mujeres que no se visten de manera correcta, esto es, las que no observan religiosamente el "hijab islámico" , apartan a los jóvenes del buen camino incitándoles a descuidar su castidad y favoreciendo la proliferación de relaciones extra-matrimoniales.
El "hijab", recordamos, contiene reglas que imponen una estricta indumentaria femenina, obligando el uso de velos y la disimulación de las partes más ondulantes de la feminidad. Hasta aquí, nada novedoso, ya que el religioso no hace más que constatar una reacción fisiológico-hormonal de seres normalmente constituídos desencadenada por estímulos visuales producidos por un miembo del sexo opuesto.
Pero lo más original de la prédica es que [según el religioso citado] las conductas descriptas “acrecientan la probabilidad de terremotos”. Inevitable corolario, Pecar menos [sostiene] disminuye el riesgo de catástrofes geológicas. Asimismo expresó, según el diario iraní Aftab-e Yazd, que la única manera de evitar esos peligros es conformarse a las reglas del Islám.
Estos dichos [que no dejan lugar a una interpretación meramente alegórica] no merecerían más comentarios que una sonrisa indulgente, de no ser por que en Irán las relaciones extramatrimoniales se penan en muchos casos con la lapidación pública. Las ejecuciones habidas son numerosas y ampliamente conocidas.
Los reos son enterrados cubiertos de piedras en un pozo, si es mujer hasta el cuello, si es un hombre hasta la altura de sus axilas. Como Alah es generoso, se le brinda una posibilidad de salvación si comenzada la lapidación el condenado logra escapar del pozo mortuorio por sus propios medios.
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