Sepa & Diario El Peso
Febrero 2022 (II)
Inicio
Editoriales
Literatura Popular
Literatura Ilustrada
Antología
Trece Misterios
Ciencia
Ensayos
Historia
Artículos
Música
Pensamientos
Novedades

Historia del Mercader y el Efrit

Relato Anónimo

[Relato Anónimo] Y Schahrazada dijo:
He llegado a saber, ¡Oh rey, afortunado! que hubo un mercader entre los mercaderes, dueño de numerosas riquezas y de negocios comerciales en todos los países. Un día montó a caballo y salió para ciertas comarcas a las cuales le llamaban sus negocios. Como el calor era sofocante, se sentó debajo de un árbol, y echando mano al saco de provisiones, sacó unos dátiles y cuando los hubo comido tiró lejos los huesos. Pero de pronto se le apareció un efrit de enorme estatura que, blandiendo una espada, llegó hasta el mercader y le dijo:

-Levántate para que yo te mate como has matado a mi hijo.
El mercader repuso:
-Pero ¿cómo he matado yo a tu hijo?
Y contestó el efrit:
-Al arrojar los huesos, dieron en el pecho a mi hijo y lo mataron.
Entonces dijo el mercader:
-Considera ¡oh gran efrit! que no puedo mentir, siendo, como soy, un creyente. Tengo muchas riquezas, tengo hijos y esposa, y además guardo en mi casa depósitos que me confiaron. Permíteme volver para repartir lo de cada uno y te vendré a buscar en cuanto lo haga. Tienes mi promesa y mi juramento de que volveré en seguida a tu lado. Y tú entonces harás de mí lo que quieras. Alá es fiador de mis palabras.

El efrit, teniendo confianza en él, dejó partir al mercader. Y el mercader volvió a su tierra, arregló sus asuntos y dio a cada cual lo que le correspondía. Después contó a su mujer y a sus hijos lo que le había ocurrido y se echaron todos a llorar: los parientes, las mujeres, los hijos. Luego el mercader hizo testamento y estuvo con su familia hasta el fin del año. Al llegar este término se resolvió a partir y tomando su sudario bajo el brazo, dijo adiós a sus parientes y vecinos y se fue muy contra su gusto. Los suyos se lamentaban, dando grandes gritos de dolor. En cuanto al mercader, siguió su camino hasta que llegó al jardín en cuestión y el día en que llegó era el primer día del año nuevo. Y mientras estaba sentado llorando su desgracia, he aquí que un jeque se dirigió hacia él, llevando una gacela.

Saludó al mercader, le deseó una vida próspera y le dijo:
-¿Por qué razón estás parado y solo en este lugar tan frecuentado por los efrits?
Entonces le contó el mercader lo que le había ocurrido con el efrit y la causa de haberse detenido en aquel sitio. Y el jeque dueño de la gacela se asombró grandemente y dijo:
-¡Por Alá!, ¡Oh hermano! tu fe es una gran fe y tu historia es tan prodigiosa, que si se escribiera con una aguja en el ángulo interior de un ojo, sería motivo de reflexión para el que sabe reflexionar respetuosamente.

Después, sentándose a su lado, prosiguió:
-¡Por Alá!, ¡Oh mi hermano! no te dejaré hasta que veamos lo que te ocurre con el efrit.

Y allí se quedó, efectivamente, conversando con él y hasta pudo ayudarle cuando se desmayó de terror, presa de una aflicción muy honda y de crueles pensamientos. Seguía allí el dueño de la gacela, cuando llegó un segundo jeque, que se dirigió a ellos con dos lebreles negros. Se acercó, les deseó la paz y les preguntó la causa de haberse parado en aquel lugar frecuentado por los efrits. Entonces ellos le refirieron la historia desde el principio hasta el fin. Y apenas se había sentado, cuando un tercer jeque se dirigió hacia ellos, llevando una mula de color de estornino. Les deseó la paz y les preguntó por qué estaban sentados en aquel sitio. Y los otros le contaron la historia desde el principio hasta el fin. Pero no es de ninguna utilidad el repetirla. A todo esto, se levantó un violento torbellino de polvo en el centro de aquella pradera. Descargó una tormenta, se disipó después el polvo y apareció el efrit con un alfanje muy afilado en una mano y brotándole chispas de los ojos. Se acercó al grupo y dijo al mercader:

-Ven para que yo te mate como mataste a aquel hijo mío, que era el aliento de mi vida y el fuego de mi corazón.

Entonces se echó a llorar el mercader, y los tres jeques empezaron también a llorar, a gemir y a suspirar. Pero el primero de ellos, el dueño de la gacela, acabó por tomar ánimos y besando la mano del efrit, le dijo:

-¡Oh efrit, jefe de los efrits y de su corona! Si te cuento lo que me ocurrió con esta gacela y te maravilla mi historia, ¿Me recompensarás con el tercio de la sangre de este mercader?
Y el efrit contestó:
-Verdaderamente que sí, venerable jeque. Si me cuentas la historia y yo la encuentro extraordinaria, te concederé el tercio de esa sangre.

La Historia del Primer Jeque

El Primer Jeque dijo... (Click aquí para continuar leyendo el cuento completo en el PDF)

Pdf

Para continuar leyendo, aquí el cuento completo en PDF

La Historia del Primer Jeque

Sobre las Mil y Una Noches

[SEPA] Considerada una de las grandes fuentes de la literatura universal, Las Mil y Una Noches constituye una de las recopilaciones más importantes de relatos populares, cuyo origen abreva en tradiciones orales persas, indúes, egipcias, chinas y árabes. Fueron sistematizadas en un corpus estructurado en base al relato enmarcado, que consiste en la inclusión de una o varias historias dentro de la narración principal, que se van intercalando e imbricando como si se tratara de un juego de espejos dentro de otros espejos. El núcleo central de estas narraciones se atribuye al árabe Abu Abd- Allah Muhammad el Gashingar que vivió en el siglo IX y que recuperó las historias del libro persa Hazâr afsâna (mil leyendas).

La compilación árabe que se conoce como Afta Layla (mil noches) que data del año 850, parece ser una traducción del Hazâr afsâna. El nombre actual Alf Layla wa-Layla (literalmente Mil noches y Una Noche), puede interpretarse como la referencia a un número transfinito (concepto matemático utilizado por George Cantor para referirse a números ordinales infinitos mayores que cualquier número natural), ya que el numero 1000 para los matemáticos árabes representa la infinidad conceptual.

La primera traducción de Las Mil y Una Noches en occidente lo hizo el arqueólogo, orientalista y escritor francés Antoine Galland (1646-1715), quien fue también un extraordinario numismático que recolectaba monedas antiguas viajando por el Levante, Constantinopla y el Oriente. Cazador de antigüedades fue nombrado anticuario real, adquirió un vasto conocimiento en lenguas turcas, árabes y persas. Su versión de Las mil y una noches”, fue expurgada de las crudas descripciones eróticas del original consideradas de mal gusto y demasiado explícitos para la época, aunque conserva la esencia de la narrativa árabe. Su estilo depurado que elude la literalidad de la traducción, es considerado una obra de arte en sí misma.

¿Qué dice Wikipedia?


Scheherezade


Antoine Galland


Dr. Mardrus

Una segunda traducción a lenguas occidentales, se hizo de la mano del diplomático, explorador, traductor y orientalista británico Sir. Richard Francis Burton (1821-1890) que ofreció una versión no expurgada ni depurada como la de Antoine Galland, por lo que es fiel al original, conteniendo además numerosas anotaciones del traductor. Fue la que alcanzó la mayor popularidad en su época.

También es destacable la traducción directa del árabe al francés por el médico egipcio, poeta, traductor y orientalista Dr. Joseph Charles Mardrus (1868-1949) que se conoce en español por la traducción que de la versión francesa hizo al español el destacado escritor español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928). El español además cuanta con dos traductores directos del árabe cuyas versiones son sobresalientes, se trata del historiador, arabista y orientalista Juan Vernet Ginés (1923) y del escritor poeta, novelista, ensayista, traductor y hebraísta Rafael Cansino Asens (1882-1964).

En el primero de los relatos se cuenta que un rey deja al morir su reino a su hijo, el rey Shariar que se transforma en el nuevo monarca y como quiere mucho a su hermano Schazamán, le da el reino de Tartaria. Así, Schazamán planea ir a visitar a su hermano, pero descubre que su esposa le está engañando, así que le corta la cabeza a los culpables. Ya con Schariar, este se sorprende de lo triste y taciturno que está Schazamán, por lo que va de caza solo. En el palacio, Schazamán descubre que la esposa de Schariar, la sultana, engaña al rey con Masud, un esclavo negro. Eso hace sentir feliz al rey de Tartaria, ya que su hermano aun siendo más poderoso, no pudo evitar ser engañado por la sultana y entonces se lo cuenta.

Schariar, en un acceso de furia convence a su hermano de huir bajo la promesa de que si encuentran a alguien más desgraciado que ellos, volverían. Schazamán acepta y huyen, pero en el camino se topan con un genio que es engañado por una mujer que había secuestrado el día de su matrimonio. La mujer huye y Schazamán le dice a su hermano que si el poderoso genio no pudo evitar el engaño, nadie puede, por lo que deciden regresar. Schariar vuelve, encierra a la sultana y la decapita delante del visir, luego con su propia mano, decapita a todas las mujeres de la corte. Y ahí, creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, ordena a su visir que le consiga una esposa cada día, alguna hija de sus cortesanos y después ordenaría matarla en la mañana.

Este horrible designio es quebrado por Sherezade, la hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche logra sorprender al rey contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. Al final, ella da a luz a dos hijos y después de mil y una noches, el sultán conmuta la pena y viven felices (con lo que se cierra la primera historia, la de la propia Sherezade).

 

 

 

 

OTROS ARTÍCULOS

 

[Lord Dunsany] La mañana en la que cumplió doscientos cincuenta años, Shepperalk el centauro, se acercó al cofre dorado que contenía el tesoro de su raza y sacó el amuleto secreto de Jyshak, su padre; quien lo había forjado en su juventud con oro de la montaña y engastado ...Ir al artículo

[Silvio Marcelo Dall'Ara] Dura era la vida de Estratón. Huérfano de muy niño, el recuerdo de sus padres era apenas una tibia añoranza de rostros borrosos. Ahora era el criado de la casa de un capataz del pueblo y ganaba su comida trabajando de sirviente. Su triste presente transcurría entre los aporreos que recibía del hijo del Patrón y las tareas cotidianas que le imponían. ...Ir al artículo

[Versión SMD] Cierto día tres hermanos salieron una madrugada a rodar tierras. Después de mucho cabalgar por las áridas llanuras del oeste, divisaron a lo lejos un rancho solitario.  ...ir al artículo

[SEPA] A comienzos del siglo XX, Argentina exhibía un apetecible mercado editorial. Los diarios alcanzaron tirajes altísimos y las revistas proliferaban proponiendo diferentes temáticas. El fenómeno llegó ...ir al artículo

[SEPA] Arthur Machen fue un escritor galés nacido en 1863 y fallecido en 1947. Su obra se inscribe en el género del Terror Fantástico que encuentra raíces en las mitologías y tradiciones celta, romana y medieval; sin embargo, puede afirmarse que su proximidad a la literatura no se limita al mero ejercicio del oficio de escribir ...Ir al artículo

Diario El Peso - Editado por S.E.P.A. [Servicios Editoriales Periodísticos Argentinos] - República Argentina

Registro de Propiedad Intelectual I.N.P.I - Nº Ac. 2883918 (s.r.m.)

Contactos: redaccion@diarioelpeso.com - publicidad@diarioelpeso.com - suscripcion@diarioelpeso.com