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El Eternauta y el Enigma Argentino

El Eternauta

[SEPA] La noticia difundida en los medios de comunicación de que, la icónica historieta argentina “El Eternauta” de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López será llevada a la pantalla por NETFLIX, sorprendió a los millones de lectores que hicieron de esta obra, la más leída en su género en Argentina.

A dos generaciones de jóvenes de nuestro país les tocó el privilegio y la tragedia de vivenciar una aventura que terminó siendo una metáfora poética y oscura de una realidad que devino en pesadilla; tanto para Juan Salvo y sus amigos como para los jóvenes de la década del cincuenta primero y luego para sus hijos, los jóvenes de la década del 70.

Es que el creador de la historia de este viajero de la eternidad, perteneció a la primera generación de jóvenes, ya que tenía 37 años cuando comenzó a publicarla en la revista Hora Cero en 1957. El escritor, fue sufriendo una cruda metamorfosis en su propia vida a medida que la realidad del país se fue oscureciendo y su historia personal, confundiendo con la tragedia por él imaginada y dibujada magistralmente por su amigo Francisco Solano López.

Tal vez pocas personas sepan que la primera parte del Eternauta se inspiró a partir de un hecho real, que por distintas circunstancias fue minimizado durante años, por las posteriores crónicas históricas y periodísticas. Durante un apacible mediodía invernal de un jueves 16 de junio de 1955, muchísima gente -hombres, mujeres y sobre todo niños escolares- concurría a la Plaza de Mayo de Buenos Aires a presenciar una exhibición aérea.

Estando el sol cercano al cenit, 30 aviones de la marina de guerra aparecieron sobre el horizonte ante la curiosa mirada de la gente, pero inesperadamente descargaron toneladas de explosivos sobre la atónita multitud; causando más de 300 muertes y 1000 heridos. Después de 5 horas de bombardeos la insurrección fracasó. Una suerte de macabra matemática posibilitó contar 300 cuerpos identificables, más una cantidad indefinida de muertos inferida a partir de la suma de miembros y fragmentos humanos desperdigados por las deflagraciones.

Imágenes del Bombardeo a Plaza de Mayo

La intención de estos pilotos militares fue derrocar al entonces Presidente Juan Domingo Perón, objetivo que alcanzaron tres meses después, un 26 de septiembre de 1955. Quedó el testimonio fílmico que grabaron las cámaras de la televisión argentina, que esperaban transmitir un espectáculo y terminaron registrando un genocidio. Por primera vez en el siglo XX, una fuerza militar había atacado con tanta saña a la población civil en Argentina dejando un inusual paisaje desolador de ruinas y cadáveres.

La población desorientada no sabía qué había pasado, la gente atónita miraba por el canal de televisión estatal, imágenes inexplicables de desolación y destrucción; en la apacible Buenos Aires que en aquella época escuchaba a Julio Sosa y a los 5 Latinos, aparecieron máquinas infernales en el cielo sembrando el terror y la muerte de cientos de mujeres, ancianos y niños.

¿Qué habrán pensado aquellos niños? En una época de superhéroes y villanos de papel, tal vez esperaron en vano que algunos de sus héroes aparezcan en el cielo y detengan a estas artefactos diabólicos que mataban sus madres y tal vez a ellos mismos. Nunca lo sabremos. La única certeza que quedó, es que algo cambió para siempre en Argentina, como si un portal imprudentemente abierto nos hubiera trasladado a otra dimensión bizarra, extraña y ajena, de la cual nunca pudimos escapar.

¿Qué dice Wikipedia?

El Eternauta
El Eternauta

El Eternauta (Breccia)
El Eternauta (Breccia)

El Eternauta II
El Eternauta II

Mientras tanto, en algún lugar de Buenos Aires, un joven escritor imagina que su tranquila realidad cotidiana es interrumpida por un extraño personaje que se materializa en una silla vacía al frente de su escritorio, mientras trabajaba durante una fría noche de invierno. Así nace el Eternauta un viajero de la eternidad que comienza a contarle al autor cómo, en su pequeño y paradisíaco refugio familiar, mientras su esposa e hijita dormían y él jugaba al truco con sus amigos, la muerte comenzó a caer desde el cielo.

Los vaivenes de la historia Argentina hicieron que la dictadura militar que derrocó a Perón entregara el poder en 1958 a una democracia limitada, débil, llena de condicionamientos y proscripciones. Este período institucional comenzó cuando asumió el Presidente Arturo Frondizi y finalizó 8 años después con otro derrocamiento militar que expulsará ilegítimamente del poder al Presidente Arturo Illia en 1966.

Con el inicio de esta nueva etapa disruptiva, que se caracterizó por ensañarse con las universidades argentinas y las libertades púbicas; aquel escritor ya devenido un adulto con 47 años en sus espaldas; busca nuevamente a su amigo Francisco Solano López para refrescar su historia que tanto éxito había tenido.

Su intención era volver a escribirla pero con un contenido explícitamente político. Sin embargo Solano López vivía en Europa, en una suerte de exilio voluntario; por lo que Héctor Germán Oesterheld recurrió a otro gran dibujante para volver a escribir esta primera parte de su historia: el uruguayo Alberto Breccia.

Esta nueva versión comenzó a publicarse en la revista Gente en 1969. Sin embargo el estilo expresionista de Breccia -muy avanzado para al estética de la revista- y el cariz explícitamente político que le había dado el autor a su historia; motivó que los directores de la revista le comunicaran que no iban a publicar más la tira. En esta versión, el personaje de Favalli, amigo de Juan Salvo y profesor de física, explica que la invasión ha sido resultado de una transacción entre el Norte y los invasores, que el Norte pactó para salvarse y pagó con el Sur.

El propio Oesterheld cuenta que: “El Eternauta en Gente fue un fracaso. Y fracasó porque no era para esa revista. Yo era otro: no podía hacer lo mismo. La editorial recibía cartas de los lectores insultando por publicar esa historieta. Y entonces el editor sacó una carta de disculpa. Por eso tuvimos que apurar el desenlace.”

Podemos advertir el paralelismo de las diferentes publicaciones de la historieta con los cambios políticos abruptos en la política argentina y la progresiva radicalización del autor. Las dos primeras publicaciones del Eternauta surgieron como una catarsis frente a dos golpes militares. Concluida la segunda de las dictaduras referidas, se reinstauró nuevamente la democracia. En esa oportunidad, el presidente electo por el peronismo Héctor J. Cámpora levantó definitivamente la proscripción de Juan Domingo Perón y se produjo el regreso a la política de un Perón anciano y enfermo, que si bien ganó las elecciones que se convocaron a fines de 1973, gobernó menos de 7 meses y murió un 1 de julio de 1974. La historia es conocida, el enfrentamiento de facciones, la inestabilidad política, el surgimiento de una nueva forma de terrorismo de estado y una multitud de complejas razones internas y externas, generaron un nuevo golpe militar el 24 de marzo de 1976; el más cruento de la historia de Argentina.

Afiche película que nunca se hizo
Afiche de una película que nunca se hizo

En este escenario Oesterheld ya tenía 57 años cuando devino el golpe y su persona se mimetizó con su personaje. Desde su perspectiva, en la cual las metáforas literarias que había imaginado se confundieron con la realidad, entendió que debía impedir que su mundo fuera invadido. Antes del golpe, se presagiaba lo peor. Grupos paramilitares de ultraderecha asolaban a la población con secuestros y desapariciones, ante lo cual muchos jóvenes peronistas -curiosamente los hijos de la anterior generación, a la que pertenecía Oesterheld-, se organizaron en diversos grupos armados (Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas, etc.) para conformar una resistencia contra aquellas fuerzas invisibles que secuestraban, torturaban y ponían bombas sembrando el terror.

El destino, si es que existe, terminó traicionando a esa juventud idealista. Algunos -muy pocos, hay que decirlo-, terminaron pareciéndose a quienes pretendían enfrentar y cometieron desde la clandestinidad crímenes injustificables; otros -también muy pocos- traicionaron a sus compañeros entregándolos a sus enemigos, pero la inmensa mayoría pagaron el costo de enfrentarse con un ejército regular y un estado que devino terrorista el 24 de marzo de 1976 y cuya represalia alcanzó la dimensión de un crimen de lesa humanidad, luego juzgado y condenado por los Tribunales argentinos, hecho histórico de singular importancia por ser inédito en el mundo.

En este contexto Oesterheld, al ver la resistencia armada de la juventud peronista, se identifica con ellos y a los 57 años abandona su casa, e ingresa en la agrupación peronista “Montoneros” que habían decidido pasar a la clandestinidad. Dormía en diferentes lugares, en hoteles de mala muerte. Compartía su destino con otro gran escritor argentino, el periodista Rodolfo Walsh. En el fondo, ambos intentaban ser coherentes con sus ideas.

Premonitoriamente puede leerse en el primer Eternauta de 1957, un diálogo de Favalli, el profesor de física amigo de Juan Salvo: “Si queremos acabar con el invasor -dice Favalli, cuando él y Juan están a punto de dejar el chalecito de Vicente López- debemos emplearnos todos y bien a fondo. Si no se ataca al invasor ahora, cuando todavía no ha tenido tiempo de establecerse en forma, más tarde no será posible hacerlo…”.

El escritor decide hacer la segunda parte de “El Eternauta”, la que se convertirá en un arma ideológica del Oesterheld montonero y terminará escribiendo las últimas entregas desde la clandestinidad. “Germán” -ese era su nombre de guerra-, se lanzó de lleno a la lucha armada, algo con lo que su amigo el dibujante Francisco Solano López ya no estaba tan de acuerdo, aunque respetaba el guion y concluyó la obra. Solano López, sufría por su hijo menor que también había ingresado a Montoneros a pesar de la oposición de su padre y termina refugiándose con él en España en 1977.

En esta guerra, al igual que Juan Salvo, lucha contra seres sin rostro que responden a jerarquías invisibles, tal como había imaginado en su saga. Sus cuatro hijas Estela (25), Diana (24), Beatriz (19), Marina (18) y tres de sus yernos, son “secuestrados y desaparecidos” para luego ser asesinados. Dos de sus hijas estaban embarazadas. Oesterheld, es capturado en 1977, e ingresa al peor de los infiernos. De los testimonios que se ofrecieron cuando se investigaron los crímenes aberrantes de la dictadura, se encuentra el de Eduardo Arias, uno de los detenidos que sobrevivió y que dijo lo siguiente:

“…Su estado era terrible. Permanecimos juntos mucho tiempo. [...] Uno de los recuerdos más inolvidables que conservo de Héctor se refiere a la Nochebuena del '77. Los guardianes nos dieron permiso para sacarnos las capuchas y para fumar un cigarrillo. Y nos permitieron hablar entre nosotros cinco minutos. Entonces Héctor dijo que, por ser el más viejo de todos los presos, quería saludar uno por uno a todos los presos que estábamos allí. Nunca olvidaré aquel último apretón de manos. Héctor Oesterheld tenía sesenta años cuando sucedieron estos hechos. Su estado físico era muy, muy penoso.”

Nada se supo de él luego de esa navidad, de las investigaciones posteriores se infiere que fue asesinado en 1978. Su esposa Elsa Sánchez, al recordar el trágico destino de su familia dijo:

“La bronca se me mezclaba con el dolor, porque yo no podía entender que el hombre con el que habíamos sido tan felices, el escritor pacifista y democrático que había plasmado su amor al prójimo en todas sus obras, hubiera tomado partido por algo violento. Porque aunque él no lo fuera, era cómplice de los que lo hacían y ponía en riesgo a sus hijas. Héctor miraba a los jóvenes que querían un mundo mejor y exclamaba: 'Estos chicos son maravillosos'. Y yo le contestaba: 'Hasta ahí vamos bien, pero no podemos dejar que se expongan'. Si me hubiera escuchado...”

De manera premonitoria, Oesterheld puso en boca uno de los personajes de la primera versión de su obra, de 1957 una frase que rezaba: “Todos desaparecidos... como si no hubieran existido nunca” y finalmente, Juan Salvo, el protagonista de su historia se interroga: “Cuando venga la reflexión y se den cuenta cabal de lo que ha sucedido, ¿Cómo haré para mitigarles la pena?”

Su amigo Francisco Solano López, nunca pudo abandonar “El Eternauta”, en 1997 junto al guionista Pablo Maiztegui “Pol”, publican “El Mundo Arrepentido”, historia en la que se cuentan viajes de Juan Salvo anteriores a su visita a Oesterheld; en 2001 lo retoma con una historia ambiciosa, en la que imagina a una Buenos Aires 40 años después, reconstruida por los invasores, donde masivos lavados cerebrales a los sobrevivientes hicieron creer a la gente que la llegada fue pacífica, y sólo unos pocos resistentes conocen la verdad de la invasión. La intención de los autores fue retratar una forma diferente de dominación, basada no en el poderío militar sino en la manipulación de las masas. Solano López lo explicaba así:

“Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales. En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia.”

Recordando a su amigo Héctor Germán Oesterheld, Francisco Solano López dibuja una última entrega, en la que Juan Salvo busca a su esposa, el título de la obra es explícito “La Búsqueda de Elena”, y recién termina por publicarse en 2010. El dibujante de las pesadillas de Juan Salvo, finalmente fallece el 12 de agosto de 2011 y una nueva generación de jóvenes lee la saga, tal vez descubriendo que detrás de estos dibujos se oculta una realidad verdadera y siniestra contra la que hay que rebelarse.

 

 

 

 

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